{"id":4787,"date":"2022-08-16T14:43:30","date_gmt":"2022-08-16T14:43:30","guid":{"rendered":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/?p=4787"},"modified":"2022-08-16T15:50:53","modified_gmt":"2022-08-16T15:50:53","slug":"el-trabajo-hibrido-esta-condenado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/el-trabajo-hibrido-esta-condenado\/","title":{"rendered":"El trabajo h\u00edbrido est\u00e1 condenado"},"content":{"rendered":"\n<p>Los oficinistas trabajan en oficinas, para bien o para mal&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por Ian Bogost para The Atlantic&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Primero me fij\u00e9 en los zapatos. Que los llevaba puestos. Zapatos de verdad, de los de cuero, con cordones. Despu\u00e9s de un a\u00f1o y medio, por fin volv\u00eda a la oficina, y eso significaba dejar las chanclas y las sandalias que me hab\u00edan servido de sustento durante tanto tiempo. Los zapatos de verdad, record\u00e9 r\u00e1pidamente, son terribles. Igual que los pantalones. Lo mismo que ir a trabajar y estar en el trabajo. Uf.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Texto original en <a href=\"https:\/\/www.theatlantic.com\/technology\/archive\/2022\/07\/work-from-home-rto-flexibility\/661495\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.theatlantic.com\/technology\/archive\/2022\/07\/work-from-home-rto-flexibility\/661495\/<\/a>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Eso fue el verano de 2021. Desde entonces me he aclimatado de nuevo a la oficina: Me pongo el uniforme, me desplazo, sirvo el caf\u00e9, hago mi trabajo y vuelvo a casa. Est\u00e1 claro que este sistema tiene sus costos. Pierdo algo de tiempo -que podr\u00eda dedicar a trabajar- en transportarme, con zapatos y pantalones, de un edificio a otro. Pierdo la oportunidad de terminar las tareas dom\u00e9sticas entre mis reuniones, o de prepararme un almuerzo saludable y asequible. Como profesor y administrador universitario, tengo m\u00e1s flexibilidad que la mayor\u00eda de los profesionales, y no estoy obligado a ir todos los d\u00edas. Pero aun as\u00ed, tengo menos control sobre cada hora de mi vida que antes, un hecho que bien podr\u00eda estar haci\u00e9ndome menos productivo en general. De hecho, es posible, o incluso probable, que mi empresa -y la tuya- pueda ayudar a sus trabajadores y a los resultados finales, simplemente permiti\u00e9ndonos trabajar desde casa o acudiendo a un plan h\u00edbrido. El empleo flexible y a distancia podr\u00eda ser una ventaja para todos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en realidad, no lo es. La evaluaci\u00f3n racional de tu tiempo y tu productividad nunca ha estado en juego, y creo que nunca lo estar\u00e1. Las empresas han estado haciendo que los empleados vuelvan a trabajar en persona sin tener en cuenta el bienestar o la eficiencia de nadie. Esto se debe a que los planes de regreso a la oficina no se preocupan, de manera fundamental, por los trabajadores y su situaci\u00f3n o preferencias. M\u00e1s bien sirven como afirmaciones de un valor superior, uno que se extiende a todas las industrias del trabajo del conocimiento. Si tu jefe te est\u00e1 dando un empuj\u00f3n para que vuelvas a tu cub\u00edculo, la pol\u00edtica tiene menos que ver con una empresa concreta que con todo el firmamento de la vida de oficina: la Oficina, como instituci\u00f3n. La Oficina debe perdurar. A la oficina hay que ir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto deber\u00eda ser obvio, pero de alguna manera no lo es: La existencia de una oficina es la premisa central del trabajo de oficina, y nada -ni siquiera una pandemia- har\u00e1 que desaparezca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es una oficina?<\/strong> Una respuesta: una instituci\u00f3n que organiza el trabajo, pero no lo realiza. La oficina es la estructura que hace posible el trabajo, una especie de nave nodriza para la productividad, con siglos de antig\u00fcedad; un lugar para construir y preservar una forma de vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras oficinas fueron monasterios, afirma Gideon Haigh en <em>The Office: A Hardworking History<\/em>, y los primeros oficinistas fueron monjes. All\u00ed, entre los pergaminos y c\u00f3dices que copiaban, los profesionales religiosos se sentaban en escritorios y realizaban un trabajo especializado que no pod\u00eda hacerse en otro lugar. La esencia de su trabajo -la duplicaci\u00f3n de textos religiosos- contribuy\u00f3 a mantener el legado de la Iglesia. En otro sentido, su lugar de trabajo hizo lo mismo, al dar a los monjes una forma de demostrar su dedicaci\u00f3n de por vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la Edad Moderna, se\u00f1ala Haigh, el cargo adquiri\u00f3 tambi\u00e9n otro significado: el de un bur\u00f3crata, como un magistrado, cuyo trabajo se realizaba en un edificio oficial. La funci\u00f3n espec\u00edfica de dicho funcionario era menos importante que el hecho de que su cargo estructurara, preservara y transmitiera la autoridad. Alrededor de la misma \u00e9poca, oficina pas\u00f3 a referirse tambi\u00e9n a un espacio para el esfuerzo administrativo, como en la trastienda de una tienda minorista. Para mantener en funcionamiento un bufete de abogados, una sastrer\u00eda o una taberna, hab\u00eda que realizar tareas administrativas como la contabilidad. M\u00e1s adelante, en el siglo XIX, una f\u00e1brica incluir\u00eda una oficina para que la burgues\u00eda supervisara al proletariado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ah\u00ed, la oficina se extendi\u00f3 a los edificios de oficinas, y luego a las torres y parques de oficinas. Por el camino, la oficina clasific\u00f3 el trabajo en nuevas categor\u00edas: clericalismo pedante, gesti\u00f3n burocr\u00e1tica, poder ejecutivo. Como una especie de f\u00e1brica de trabajo del conocimiento, estandariz\u00f3 qu\u00e9 trabajo debe hacerse, c\u00f3mo, por qui\u00e9n y en qu\u00e9 condiciones. La producci\u00f3n de un trabajador (por ejemplo, un libro de contabilidad) se convert\u00eda en su funci\u00f3n (por ejemplo, un contable), que a su vez se encuadraba en divisiones de trabajo y carreras, una l\u00f3gica de la vida de oficina compartida por todas las organizaciones. Los empleados vest\u00edan uniformes y se dispon\u00edan en filas y plantas que se elevaban, literal y figuradamente, sobre las ciudades y los paisajes que controlaban sus empresas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las oficinas empezaron a definir esas ciudades, y la propia vida moderna. Los rascacielos erigidos en estilo internacional -de cristal y acero, aut\u00f3nomos gracias al aire acondicionado- pod\u00edan construirse en cualquier lugar: Nueva York, Fr\u00e1ncfort, Tokio. En Estados Unidos, proliferaron los suburbios, llamados &#8220;comunidades dormitorio&#8221; porque albergaban a los trabajadores de oficina de 5 a 9.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Nosotros damos forma a nuestros edificios; despu\u00e9s, ellos nos dan forma a nosotros&#8221;, dijo una vez Winston Churchill. La oficina ha dado forma a los trabajadores del conocimiento, por partida doble. Como edificio, defini\u00f3 d\u00f3nde, cu\u00e1ndo y c\u00f3mo deb\u00eda realizarse su trabajo. Como instituci\u00f3n, y como la cultura que surge de todos esos edificios de oficinas juntos, crea una superestructura para la vida de los trabajadores.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que los tel\u00e9fonos, y luego las computadoras y los tel\u00e9fonos inteligentes, permitieran a todo el mundo trabajar (o &#8220;estar en el trabajo&#8221;) desde cualquier lugar, la oficina manten\u00eda su cultura un tanto acordonada. Sin embargo, incluso ahora, cuando el espacio de la oficina se expande como un gas venenoso en nuestros hogares, seguimos vi\u00e9ndonos atra\u00eddos por la nave nodriza. Se nos llama all\u00ed, tanto por ambici\u00f3n profesional como por exigencia de los jefes, por lo que la oficina como lugar representa en t\u00e9rminos de la oficina como instituci\u00f3n: comodidad, estructura, recompensa, certeza, privilegio y prestigio. La oficina impuso estos valores a sus trabajadores, y los trabajadores los aceptaron, ya sea por voluntad propia, bajo coacci\u00f3n o porque no parec\u00eda posible otra opci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se supon\u00eda que la pandemia iba a cambiar todo eso. Cuando el COVID-19 envi\u00f3 a todos a casa, la oficina tambi\u00e9n parec\u00eda estar en peligro. La vida en la pandemia no era f\u00e1cil, pero al menos se pod\u00eda trabajar en zapatillas o dar un paseo en <em>Pelot\u00f3n<\/em> entre las reuniones del Zoom. El tr\u00e1fico por carretera cay\u00f3 en picado, al igual que las emisiones de gases de efecto invernadero.\u202fLos titulares dec\u00edan que no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s: Los empleados hab\u00edan probado la flexibilidad y la libertad; los empresarios vieron una forma de reducir costos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Gideon Haigh public\u00f3 un libro de seguimiento, subtitulado <em>A Requiem for the Office<\/em> (R\u00e9quiem por la oficina), sugiriendo que la larga y problem\u00e1tica historia de su tema podr\u00eda terminar. Con las torres de oficinas y los parques vac\u00edos, algunos especularon que el multimillonario mercado inmobiliario comercial se derrumbar\u00eda por completo. La pandemia, finalmente, pasar\u00eda. La vida en las oficinas no volver\u00eda a ser la misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto llegaron las pruebas que lo confirmaban. Con el despliegue de las vacunas llegaron las actualizaciones de &#8220;vuelta al trabajo&#8221; o &#8220;vuelta a la oficina&#8221; que apuntaban al futuro. Aunque todav\u00eda es una aspiraci\u00f3n y se basa en consideraciones de salud p\u00fablica, ese lenguaje deber\u00eda haber sido una se\u00f1al de alarma. \u00bf&#8221;Volver al trabajo&#8221;? Los empleados hab\u00edan estado trabajando todo el tiempo y, sin embargo, ese trabajo parec\u00eda ahora incompleto, sin vida en la oficina, y sujeto a revisi\u00f3n. Las variantes del coronavirus retrasaron la vuelta al trabajo de una temporada a otra, y los trabajadores del conocimiento podr\u00edan haber confundido estos retrasos con progresos.\u202f\u00a1Ya est\u00e1 pasando! \u00a1Nadie quiere volver!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces los planes se hicieron realidad. Los trabajadores de cuello blanco &#8220;volvieron al trabajo&#8221;, y a la oficina, en gran n\u00famero el a\u00f1o pasado, al menos para reuniones o retiros, a veces al aire libre, a menudo con m\u00e1scara. Este a\u00f1o, cuando los mandatos de enmascaramiento terminaron y los datos sobre infecciones languidecieron, cada vez m\u00e1s oficinas volvieron a abrir, quiz\u00e1 uno o dos d\u00edas a la semana al principio. Aunque menos ocupada, la oficina no hab\u00eda perecido; sus demandas eran firmes. Los trabajadores que se negaban a volver se dirig\u00edan a la lucha.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 no entendieron lo que estaba en juego. La oficina da identidad a los trabajadores y a las empresas por igual, imponiendo sus pr\u00e1cticas a toda la plantilla. Esto hace que los llamamientos a la flexibilidad sean mucho m\u00e1s dif\u00edciles de adoptar para la Oficina de lo que los trabajadores podr\u00edan haber pensado. Los oficinistas son tambi\u00e9n, como escribe Haigh, &#8220;enormemente diversos&#8221; en sus actividades. Los codificadores o dise\u00f1adores gr\u00e1ficos o contables que trabajan de forma independiente la mayor parte del tiempo pueden no querer volver al trabajo, mientras que sus jefes, que tienen que coordinar esas actividades, pueden encontrar mucho m\u00e1s f\u00e1cil hacerlo en la oficina. Y si miramos m\u00e1s all\u00e1 de los roles individuales para llegar a los culturales, los h\u00e1bitos y rituales de la vida en la oficina se desarrollan lentamente, moldeados por la ideolog\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El fin de semana, por ejemplo, se invent\u00f3 hace unos cien a\u00f1os, un compromiso alcanzado entre la religiosidad y la cultura de gesti\u00f3n, y facilitado por las condiciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas espec\u00edficas del industrialismo tard\u00edo. Los horarios de trabajo h\u00edbridos podr\u00edan estandarizarse de la misma manera. Sin embargo, la estandarizaci\u00f3n es lo contrario de la flexibilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En mayo, m\u00e1s de 1,000 empleados actuales y antiguos de Apple firmaron una carta abierta a la empresa, argumentando que &#8220;el trabajo en la oficina es una tecnolog\u00eda del siglo pasado&#8221;. La carta cita el valor de la flexibilidad y la diversidad que aporta a la plantilla. Tambi\u00e9n se\u00f1ala la p\u00e9rdida de tiempo -y de trabajo- que suponen los desplazamientos. &#8220;Calculamos que el tiempo medio para llegar al trabajo es aproximadamente el 20% de la jornada laboral&#8221;, escriben los trabajadores. Esos trabajadores de Apple relativamente acomodados no son los \u00fanicos. Los trabajadores post-pand\u00e9micos tienden a apoyarse en la productividad como justificaci\u00f3n para evitar volver a la oficina, diciendo que no se sienten menos productivos trabajando desde casa.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY no es la productividad el objetivo?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La verdad es que no. Las oficinas nunca han servido para aumentar la eficiencia. Por el contrario, la oficina ha actuado como un freno, frenando la misi\u00f3n de la empresa de vender productos o servicios. Haigh recuerda a su lector que el novelista franc\u00e9s Honor\u00e9 de Balzac se lamentaba, a principios del siglo XIX, de la p\u00e9rdida de tiempo in\u00fatil que consum\u00eda las profesiones administrativas. Balzac la calific\u00f3 de &#8220;lenta e insolente&#8221;, \u00fatil &#8220;s\u00f3lo para mantener las industrias del papel y el sello&#8221;. Dos siglos despu\u00e9s, no ha cambiado mucho. Los informes de TPS y los formularios de Workday persisten, sirviendo a los intereses de alguien, aunque quiz\u00e1 no a los de la empresa. Se han tolerado muchas distracciones fastidiosas porque la Oficina las necesita. La intriga y la conspiraci\u00f3n de la pol\u00edtica de la oficina, la sensaci\u00f3n de importancia o de posici\u00f3n que proporciona una habitaci\u00f3n en una esquina, la celebraci\u00f3n de la corte en una reuni\u00f3n&#8230; estas ineficiencias no se oponen a la vida de la oficina, sino que son fundamentales para ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en el sector tecnol\u00f3gico, donde se fabrican las herramientas del trabajo a distancia, la oficina reina. Antes de la pandemia, las grandes empresas tecnol\u00f3gicas duplicaron los tipos de entornos de trabajo que hab\u00edan sido habituales durante casi un siglo: los rascacielos urbanos y los parques de oficinas suburbanos. (Piense en el campus de Microsoft en Redmond, Washington; en el de Google y Facebook en Silicon Valley; en la nave espacial de Apple en Cupertino; y en la Torre Salesforce en San Francisco). Los servicios de lujo de sus oficinas -comida gratuita, gimnasios, atenci\u00f3n m\u00e9dica, etc.- no hacen sino subrayar este punto: La industria tecnol\u00f3gica tiene una profunda inversi\u00f3n en la interpretaci\u00f3n m\u00e1s conservadora de la vida de oficina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si las empresas que dise\u00f1an y construyen los cimientos del trabajo a distancia siguen adhiri\u00e9ndose a los valores anticuados de la Oficina, \u00bfqu\u00e9 debemos esperar del resto? Todav\u00eda es posible que el trabajo del conocimiento hibridado se convierta en la norma, con d\u00edas de trabajo desde casa proporcionados como una ventaja. Pero para llegar ah\u00ed, los trabajadores de oficina deben organizarse y tener en cuenta los objetivos y el poder de la Oficina. \u00c9sta no quiere ser flexible y le importa poco la eficiencia. Si la Oficina hace concesiones, ser\u00e1n menores o llevar\u00e1n tiempo; el trabajo h\u00edbrido no es una revoluci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguna vez pareci\u00f3 lo contrario, fue s\u00f3lo una fantas\u00eda, provocada por las libertades psicod\u00e9licas (y las pesadas cargas) de la pandemia. Al probar una mayor libertad, uno podr\u00eda concluir f\u00e1cilmente que el trabajo de oficina ha cambiado, o que seguramente lo har\u00e1. Pero si antes de la pandemia estabas encadenado a la oficina, ahora no est\u00e1s menos cautivo de ella -aunque, en ciertos momentos c\u00f3modos, podr\u00edas permitirte olvidarla. Estabas en casa, pero a\u00fan as\u00ed, estabas en la oficina. Porque eres un oficinista, y la oficina es tu casa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ant-rozetsky-HXOllTSwrpM-unsplash-1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4794\" srcset=\"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ant-rozetsky-HXOllTSwrpM-unsplash-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ant-rozetsky-HXOllTSwrpM-unsplash-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ant-rozetsky-HXOllTSwrpM-unsplash-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ant-rozetsky-HXOllTSwrpM-unsplash-1-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/ant-rozetsky-HXOllTSwrpM-unsplash-1-2048x1152.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><em>Ian Bogost es colaborador de The Atlantic y director del Programa de Estudios de Cine y Medios de Comunicaci\u00f3n de la Universidad de Washington en San Luis. Su \u00faltimo libro es Play Anything.<\/em><\/strong>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los oficinistas trabajan en oficinas, para bien o para mal&nbsp; Por Ian Bogost para The Atlantic&nbsp; Primero me fij\u00e9 en los zapatos. Que los llevaba puestos. Zapatos de verdad, de los de cuero, con cordones. Despu\u00e9s de un a\u00f1o y medio, por fin volv\u00eda a la oficina, y eso significaba dejar las chanclas y las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4788,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[239,364,363,362],"class_list":["post-4787","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","tag-home-office","tag-oficina","tag-oficina-hibrida","tag-trabajo-hibrido-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4787","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4787"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4787\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4796,"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4787\/revisions\/4796"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4788"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4787"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4787"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/multimedia.com.mx\/residencial\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4787"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}